Trans-Pacific Partnership (TPP). La Alianza del Pacífico Primera Parte: Qué es y el contexto de cómo se construye la Alianza




Ya se ha hablado mucho de esta nueva promesa del Capitalismo y que promete representar el 40% del PBI mundial (sin meternos en las dificultades de su medición en cada país). El objetivo de este artículo es acercar simples detalles que forman las relaciones de poder y buscan mantener una relación unilateral de poder, bajo la forma de “Executive Agreement” y sin ir hacia un compromiso de Tratado que equivaldría darle un status de igualdad al resto de los Estados-Nación, para poder establecer las reglas de comercio y evitar posibles pérdidas de industrias estratégicas de los EEUU en los países en cuestión; a esto luego se le suma la diferencia notoria entre sus Estados miembro y en relación a otros bloques de integración.
Ante todo quisiera comenzar aclarando sobre qué es un “Executive Agreement” o básicamente la “A” oculta en las siglas en inglés del acuerdo (TPP), que resulta en la decisión del Ejecutivo sin aprobación o consulta del Senado Norteamericano, el cual se diferencia de un “Treaty” o Tratado que requiere la aprobación de dos tercios de la misma junto con un proceso largo de revisión y renegociación. Luego repasaremos la importancia de los Estados miembros como también de las claúsulas que se están negociando.
Empezamos con el curioso dato que EEUU aún no reconoce la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados dado que el Senado aún no lo ha aprobado desde 1971 generando un vacío de reciprocidad y responsabilidad legal. Pasando al término Acuerdo (Agreement) y cómo repercute en las relaciones entre Estados para liberar el comercio, a diferencia de lo que sucede en América del Sur (Mercosur) y Europa (UE) donde se negocian incorporaciones a los bloques respectivos que demandan años y luego un periodo de varios lustros para su completa integración, en los Free Trade Agreement (FTA) ejecutados por EEUU el modelo es jerárquico y bilateral, es decir, todo comercio va de un Estado X a EEUU y repercute en la soberanía del Estado firmante con EEUU mas no con este último. Esto genera una asimetría y una manera de imponer reglas unilateralmente para controlar y determinar qué puede venderse al Estado del Norte y cómo. Al no ser un Tratado los Estados pierden la posibilidad de tener cualquier control recíproco sobre las políticas a utilizar a la hora de comerciar con el Estado del Norte, generando una suerte de vallasaje legal y económico en relación a su propio territorio, su población y sus importantes recursos naturales.
Este tipo de tratados ya han sido firmados por países de nuestra región como México, Perú, Colombia y Chile; estos a su vez utilizan estos tratados de base para acelerar la conformación Occidental del tratado y generar un bloque que se enfoque en apoyar la incorporación de sus contrapartes del lado Oriental (más renuentes y desarrollados) como Japón, Australia y Nueva Zelanda. La novedad actual ha sido extender puentes entre los países de la región para poder dinamizar sus economías, liberar sus mercados para evitar mantener sectores poco productivos  y tener una postura más robusta a largo plazo con el Mercado Global enfocado en sus fortalezas (como ya ha teorizado David Ricardo siglos atrás) y aprovechando que las reglas ya han sido demarcadas por los FTA con EEUU.
En segundo lugar me gustaría aclarar que este espacio estará enfocado en la Alianza del Pacífico, subfenómeno del TPP para la región latinoamericana conformado por México, Colombia, Perú y Chile bajo el punto en común de tener Tratados de Libre Comercio (TLC) con EEUU en condiciones asimétricas legales y comerciales.
La repercusión que tiene esto es amplia y difícil de discernir en el corto plazo aunque podemos ir observando ciertas tendencias como la fracturación de América del Sur en un bloque de integración político-económico como el Mercosur bloqueado de la salida al Pacífico (a menos que se resuelva el dilema de Ecuador con el dólar) y con un punto de choque o reserva frente a EEUU presente a diferencia de sus pares regionales; la incorporación de otros Estados que buscan mantener su cuota de soberanía formal en detrimento de una integración regional (Ecuador, Paraguay, Uruguay, los países de Centroamérica en general); la aceptación de una tutela legal, tecnológica y política por parte de Estados Unidos indiscutida ante las posibilidades de obtener mayores inversiones directas (FDI) ante un marco de reglas claros sean o no beneficiosos para la población en su conjunto.  Este último punto es discutible y podríamos ver los progresos de Corea del Sur y Chile como casos de éxito (disímiles desde donde se los mire) pero también podríamos ver las grandes carencias en desarrollo de México y Perú (a pesar del polo industrial del primero y la potencia de los recursos minerales del segundo).
En resumen podríamos hablar del gran atractivo económico del bloque regional ante la posibilidad de liberalizar la mitad de la economía total de América Latina bajo un tutelaje de EEUU que atraería estabilidad y garantías a las grandes empresas e inversores en el largo plazo en un modelo de subordinación tecnológica y soberana. Limita la posibilidad de integración continental de la región bajo un pensamiento de iguales como lo es el Mercosur o establecerse relaciones como pares ante otros bloques como lo sería con la UE.

En agregado podemos ver cómo se busca anular cualquier tipo de discusión política o legal en torno al tratado desprotegiendo a sus poblaciones y a cualquier intento de desarrollo de las comunidades en industrias estratégicas claramente dominadas por un solo Estado y donde se busca controlar los flujos de los recursos para mantener las relaciones de poder asimétricas actuales. El descuido intencional en torno a las formas legales y las relaciones de desigualdad para dar lugar a un pleno intercambio de mercancías.
Por ahora se observan ciertos objetivos claros entre los cuatro países miembros: La libre circulación de personas, unificación de sus mercados bursátiles, postura conjunta en temas de relaciones exteriores (compartir embajadas y consulados) y ampliación de los miembros plenos.
En el primer punto vemos la eliminación de visas y la promoción de becas entre sus miembros facilitando el intercambio académico tan necesario para el desarrollo; en el segundo la unificación de sus bolsas, algo no menor dado que Argentina y Brasil han estado casi dos décadas tratando de llegar a un entendimiento en ese sentido sin mucho éxito; en tercer lugar su postura en temas de relaciones exteriores para poder tener mejor respuesta con sus poblaciones en diáspora alrededor del mundo como también mejorar su nivel de desenvolvimiento en temas de política global; por último tenemos su ampliación, algo que está siendo trabajado de manera rápida para incorporar próximamente a Costa Rica.

En una pronta conclusión de esta exposición se puede ver la ausencia de una infraestructura clara pero un gran compromiso en tapar estas deficiencias tan rápido como se han ido conformando sus objetivos. En futuros trabajos se podría ahondar en los mecanismos de ampliación de sus miembros, el involucramiento de sus Parlamentos, la interacción con otros bloques (especialmente el MERCOSUR) y el nivel de éxito que tenga para poder acoplarse al fenómeno del TPP donde habrán potencias económicas con agendas muy claras.

Entradas populares